Por fin llueve en Florencia

Redactado el 14 de Agosto

Sentada sobre baldosas antiguas en una habitación con techos altos y puertas estrechas. Vistas al Duomo y a la Sinagoga… Veo el diluvio caer por la ventana mientras suena un Damien Rice triste e indignado como rumor de fondo. Tan solo dos semanas viviendo en Florencia, el comienzo de una nueva etapa que por ahora está saliendo de forma estupendísima, ningún susto, decepción, nada ha salido mal desde que estoy aquí, siento que tengo muchos angeles de la guarda velando para que disfrute y sea feliz de mi tiempo en Italia, que encuentre mi lugar entre frescos, museos y esculturas.

Florencia… no sé como describir esta ciudad aún, la etiquetaría de tantísimas. Desde que llegué, percibí abrazos continuos, la gente es extremadamente acogedora y dulce, la gente local está enamorada de su ciudad y saben perfectamente lo afortunados que son de ser Fiorentinos, no es para menos.

Contiene tanta historia para mi aún desconocida… ganas de saberlo todo de ella.

Los primeros 5 días en Florencia fueron “extraños”, mi apartamento estaba disponible a partir del 1 de Agosto y tuve que ir antes por tema de papeles para el trabajo. Lo que pasó es que al estar la ciudad en temporada alta, los alojamientos disponibles para pasar estos primeros días… bueno, además de ser carísimos eran horribles, así que tuve que alojarme en un airbnb que al principio parecía “correcto” pero al llegar… no fue así, y tener que compartirlo con una pareja del Reino Unido; gorditos, fofitos y que se paseaban por la casa en ropa interior jajaja tenía una parte cómica “tot plegat”.

Bueno, en fin, conocí a un chef Napolitano en el restaurante justo debajo del apartamento gracias a Pina, una Italiana encantadora y con un corazón gigante que no para de presentarme a gente en Florencia. No he parado de comer pizza y pasta que he compensado con las ensaladitas antes de ir a dormir.

Después de estos maravillosos 5 días compartiendo espacio vital con lo peor de Inglaterra, me mudé al piso alquilado y dejé el restaurante Napolitano atrás, me queda un poco lejos de casa ahora.

Mi día a día solo llegar ha estado, por suerte, lleno de planes. Mis compañeros del hotel no entendían como podía estar tan liada si acababa de mudarme aquí y me preguntan: ¿pero es gente de Barcelona que ya conocías? y yo… mhh nops, la mayoría locales y después si que he conocido también a Mª Helena y a Paula. Paula es mi compañera de habitación y además de trabajar también en el mundo de la Hotelería, le gusta salir a tomar algo al estilo “Barcelonés”. Cenamos en hora española y no a las 20:00, las cenas no se cierran si no es con una copa y llegar a casa antes de las 00:00 no se contempla. *Tengo que decir que voy notando como poco a poco, nos vamos adaptando al horario Italiano y sinceramente, es más saludable 🙂

Italia entera por lo que he ido experimentando, además de ser un lugar que te conquista por el estomago… también te conquista por la vista, imágenes de postal, cada día… todos los atardeceres son mágicos estés conde estés: en el Río Arno, en Pisa, entre las estrechas calles del centro de Florencia…

PISA

Florencia

Paseo en barca por el Río Arno, Florencia

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Terima Kasih 🙏🏼

 Dále al PLAY 🙂

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The Rice Terraces – Ubud

Sorprendentemente, aún recuerdo el olor a incienso… el sonido de las grandes y pesadas hojas del platanero mecerse por el viento… recuerdo perfectamente la sensación del agua tibia del océano filtrase entre mis dedos y como las corrientes marinas acariciaban mi cintura, los gritos de los niños y sus “¡Hi!” vestidos de uniforme… las sonrisas… esas sonrisas… son Bali.

Me emociono con solo recordar que ya hace más de una semana que he vuelto de Indonesia y tengo un nudo en la garganta. Me cuesta respirar cuando pienso que con el tiempo, quizás, todas estas sensaciones que ahora siento tan frescas puedan llegar a desvanecerse.

Bajar las colinas en moto, sin casco, sin carnet con el viento en la cara y la cara en el viento. Inspirar ese olor a mar que despierta todos los sentidos. Sonreír al ver las gallinas histéricas cruzar la calle con sus intentos de alzar el vuelo para salvar su trasero.

La verdad es que al pensar en escribir el post de Bali tenía en mente pautar cada día, comentar los “must” a visitar si se viaja a este país, las cosas que debes saber antes de pisar tierra Balinesa… pero de entre todos los templos que he visto, selvas con las que me he peleado y comerciantes con los que he regateado me quedo con esta sensación de paz interior.

Hay un trozo de la película de Amelie que leí a la vuelta y me trasladó 12.517km de vuelta a Indonesia, dice así:

“Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad la empapa de golpe.”

Os prometo que lloré, sí, lloré al verse poner el sol desde el Balangan Cliff, lloré volviendo a casa en moto después de la clase de yoga, lloré la última noche entre las sábanas de la preciosa Maha Residence Guest House.

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No sabéis como echaba de menos la sensación de emocionarme con un “Terima Kasih” (con un simple “gracias”). La paz que encontraba recorriendo senderos desconocidos en moto, sorprendida porque en cada curva, me esperaban vistas mejores… la sensación de estar sola solísima en una playa preciosa, sin ningún guiri (como yo) a la vista.

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Gunung Payung beach

En Bali, la gente local no te pregunta “¿Cómo estás?” te preguntan “¿Adónde vas?” La primera vez que me preguntaron esto me quedé empanada – ¿Qué hacía dónde voy? – y para mis adentros pensaba que esa dependienta me habría confundido con una compradora asidua. Días después me contaron que es eso lo que se pregunta aquí cuando entras en un comercio u comes en un restaurante… “¿Adónde vas?” eso me pregunto yo y ¿sabéis qué? no sabría qué contestar.

Reframe: I won’t always know where I’m going – but I can always know whether I’m going in the right direction (Design Your Life by Bill Burnet & Dave Evans)

Ya al comenzar el 2017 me marqué una serie de objetivos y entre ellos estaba hacer un viaje inolvidable… Dios mío, solo anoté uno en la lista y ahora muero por volver a revivir las sensaciones, recuerdos y experiencias que Bali me ha regalado.

¡Qué fuerte es! Que las cosas que llenan en esta vida son gratis amigos míos, ya lo has leído bien, ¡¡¡GRA-TIS!!! Me encantaría pensar que todos tenemos la misma sensibilidad al contemplar embobados como se esconde el sol detrás del gran océano, la libertad que implica estar en una sociedad en la que de ninguna de las maneras te invita al consumismo continuo llenando tu vida de falsas necesidades básicas, una sociedad en la que el entorno te invita a la contemplación y la gente a la amabilidad con el prójimo. ¿Puede uno amar a un completo extraño con solo contemplar una mirada bondadosa?

Tengo ganas de escribir más sobre Bali, experiencias más concretas. Estoy preparando también un vídeo, me muero de ganas de terminarlo.

Comparto algunas fotos.

Tengo muchas ganas de volver (por si no ha quedado claro).

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Gunung Payung beach
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Balangan Beach – Marea Baja
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Balangan Beach – Marea Baja
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Balangan Beach – Marea Alta
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The Secret Paradise
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Our Little House at “The Secret Paradise”
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The Secret Paradise
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The Jungle
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Mount Batur

Rice Terraces - Ubud

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Rice Terraces – Udud

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Mi amiga posa desinteresadamente en el Monkey Forest

 

 

STOCKHOLM


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El domingo, después de 6 horas de retraso, 8 horas en el aeropuerto y 3 horas y media en el avión, pise tierra española. Parecía que de alguna manera la vuelta se me resistía pero vaya si valió la pena.

Por el momento es la ciudad de la que más me he encaprichado, puede que fuera porqué la visité de distinta manera, compré los billetes a toda prisa y prácticamente no sabía lo que me encontraría ahí. Los días bastante sobre la marcha, un ambiente de calma, buen rollo y la ciudad que acompaña en todo momento.

Sabía que pasaría frío y por eso ya iba preparada: tan tan abrigada que cuando salía el sol, cual cebolla iba sacándome capas de lo más innecesarias.

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Mi carita de frío cuando comenzaba a nevar …

Historias variadas, nada que ver con nuestro pasado, los vikingos son los grandes protagonistas de sus batallas.

Pocas veces fueron las que utilicé el transporte público, visité la ciudad de extremo a extremo caminando. Valía la pena ver cada isla y cada barrio, cada cuál con su ambiente particular, destacando el encanto por el que es conocido: tiendas de decoración, de ropa, cafés… todo con ese estilo sueco que tanto me gusta (algo recordaba a Ikea pero nada que ver…) enfatizando siempre los colores que “tanto les faltan” (en invierno), maderas, cortes limpios… los olores a pastas dulces: Kanelbullar… nyam! Beber un buen café extra caliente y mantener la taza entre tus manos mientras observas los copos de nieve caer por la ventana: “hacer un fika” [fee-ka] que lo llaman ahí, un break para ir a tomar un café con los amigos.

Me sorprendió como la gente al preguntarles yo direcciones por la calle son cordiales contigo pero se mantiene una distancia que me pareció interesante, no es como aquí que cuando le preguntas algo a alguien puedes entablar una conversación a raíz de la pregunta, ahí, te responden con mucha educación y siguen su camino, sin ser “fríos”, la palabra ciertamente es cordial, correcto.

Otro dato que me impresionó es la cantidad de gente que vive sola en Estocolmo, ¡el 60% de la población!

Según Klinenberg, en países como Alemania, Francia, Reino Unido o Japón, en torno al 40% de las viviendas están ocupadas por una sola persona, cifra que se eleva hasta el 50% en ciudades como París, y al 60% en Estocolmo.

Recomiendo leer este artículo que linko a continuación “Cuando la soledad es buena consejera” y cito a Henry David Thoreau cuando dijo…

Mi propio sol, mis propias luna y estrellas y un pequeño mundo todo para mí

Que cada uno medite el tema de “being lonely or being alone” yo personalmente prefiero el <<juntos y revueltos>> hahaha y para que entendáis mi punto de vista de forma más explicita, linko este magnífico post del gran Pablo Arribas: Por la eternidad bien entendida:

Vivimos bajo una oleada de cobardía. La mayoría de relaciones fracasa por la inoperancia de unos amantes que lejos de lanzarse con todo se rondan a medio gas. Bajo el nombre de la libertad escondemos nuestro miedo al compromisoSiempre tenemos una excusa.Decimos “no, es que no quiero esto” o “es que prefiero aquello”, cuando en realidad lo que nos arde dentro es un “no me atrevo”.

Conocemos a las personas con ganas de huir. Cada persona es un mundo entero, y nosotros, en lugar de viajar por ellas, hacemos turismo. Sentimos que si nos quedamos más tiempo del que dura la reserva tenemos que mudarnos allí, y eso nos supone un peso tan grande que hacemos rápidamente las maletas.

Volviendo al viaje… quería mencionar un par de sitios que visité y que me dejaron enamorada.

Estocolmo es una ciudad muy conocida también por sus grandes espacios verdes, por el estilo de vida saludable que llevan sus habitantes: tanto por la cantidad de deporte que realizan como por su buena alimentación y añadirle también la poca contaminación que hay: Estocolmo es también conocida como referente de ciudad sostenible, es la “ciudad verde europea”.

El precioso parque llamado: Kungliga Djurgården, pasear domingo por la mañana rodeada de naturaleza, el rio congelado igual que mi nariz y mis orejas, los patos son los más atrevidos al remojarse en esas gélidas aguas, ¡brrrrr! solo pensarlo se me pone la piel de gallina! 🙂 ¡Pero que agradable pasear con la calma y disfrutar solo del momento! Inspirar profundamente hasta llenar los pulmones al máximo y expirar muy lentamente…

Kungliga nationalstadsparken
Kungliga nationalstadsparken

Si tengo que mencionar un restaurante, me quedo con el buffet vegetariano ubicado en el barrio de Södermanlm llamado: Herman’s. Magníficas vistas y riquísima comida.

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Lunchmöte och årets utsikt. Great things to come 🌞 #meaninglessproductions

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Una forma de prepararme siempre que tengo en mente planificar un viaje es… mirar Españoles por el mundo: aporta una idea general de la ciudad, de las tradiciones y de historia básica que puedes tener ya un poco fresca en el momento de bajar del avión. También descubrí una cuenta de Instagram llamada @visitstockholm que recomiendo seguir por las magníficas imágenes que comparten. Ahora ya en Barcelona, cada vez que publican una foto de Estocolmo me entran unas ganas de volver…

¿Cómo empaparse de historia y conocer gente al mismo tiempo? Con los Free Tours que se organizan por toda la ciudad. Completos, ágiles y graciosos, gente de distintas nacionalidades y media de edad bastante joven. Combinar tours con una buena guía de la ciudad puede ser una buena manera de visitar Estocolmo.

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Tarda en ponerse el sol y deja estampas tan bonitas como esta…

Y después de unos días lejos de la rutina tocó volver al trabajo, aún recuerdo la sensación que tuve el lunes siguiente al salir del metro, subir las escaleras que dan a Plaza Cataluña, inspirar y notar el cargado aire de la ciudad… y fue entonces cuando me di cuenta que añoraría los días pasados en Estocolmo… 😥

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