El “Grupo” in the Village

Y allá vamos otra vez, todo el “Grupo” dirección pequeño paraíso blanco.

Primera tanda viernes, segunda sube el sábado por la mañana. Blancas paredes, blanca luz, azul cielo y azul mar. Como una balsa de aceite, calma total, ni tan siquiera se oye el oleaje prácticamente, solo alguna gaviota de vez en cuando.

Como si hubieran preparado el pueblo para nosotros, una especie de show de Truman en día festivo, pueblo callado que transmite por si solo. Y delante de este espectacular cuadro, aparecemos nosotros, el “grupo” que le ha dado un toque de chispa a esta calma sin precedentes.

Espero no pecar de ñoña y no encontrarme en minoría compartiendo lo siguiente y es que al pisar tierras Cadacasencas: me emociono… no puedo evitarlo. Me emociono, miro el pueblo y lo remiro, inspiro y expiro profundamente de forma regular para notar como mis músculos se relajan inevitablemente al entrar en contacto con ese aire tan puro y ese olor a mar tan profundo. ¡Qué desconexión!

El sábado por la mañana, después de una noche de risas, gintonics y conversaciones random (como diría Mery), me desperté temprano y salí a correr y hacer un poco de yoga… y este es el regalo que ha marcado estos dos días en Cadaqués:

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FAVORITOS

Como favoritos de este fin de semana querría compartir dos restaurantes, Dios mío, no os podéis ni imaginar como hemos disfrutado comiendo, ¡ha sido todo un constante espectáculo!

ENOTECA

Navajas y almejas fresquísimas (y tan frescas que sacaban la lengua en la bandeja que tenían expuesta con agua en la terraza). Diciembre y en la terraza con solecito de Invierno. Vino y aceite de la casa, pa amb tomàquet, pulpo… TODO impresionante.

Mencionar también el trato atento y amable de la nuera de Rafa, el propietario. Una chica parisina con un catalán perfecto y mucha história a sus espaldas. Gran amante de los pueblos y curiosa por descubrir nuevas culturas, termina casada con el hijo del propietario del mejor restaurante de Cadaqués (Can Rafa), y ahora trabajan todos en Enoteca el segundo espacio gastronómico que abren en este pueblo de gastro adictos.

EL PADRÍ

El Padrí… qué puedo decir de este restaurante… además de que cada plato que sirven es manjar de Dioses, querría matizar lo que para mi es el punto que me mueve a repetir siempre que pueda: el trato. Tenemos a una pareja espectacular que lleva el cotarro y su hijo que además de supervisar las mesas lleva también el tema de las bebidas y cocktails.

Carpaccio de gamas, los mejillones, tártar… brabas… todo, elegid lo que queráis, no fallaréis.

Un toque a destacar también: la música. Nos gustó tanto que preguntamos si tenian lista en Spotify y sí! La comparto:

 

TRAMUNTANA HOTEL

WELCOME

TO BUILD A HOME

There is a house built out of stone
Wooden floors, walls and window sills
Tables and chairs worn by all of the dust
This is a place where I don’t feel alone
This is a place where i feel at home.

And I built a home
For you
For me…

Until it disappeared
From me
From you
And now, it’s time to leave and turn to dust

Out in the garden where we planted the seeds
There is a tree that’s old as me
Branches were sewn by the color of green
Ground had arose and passed it’s knees

By the cracks of the skin I climbed to the top
I climbed the tree to see the world
When the gusts came around to blow me down
I held on as tightly as you held onto me
I held on as tightly as you held onto me.

And I built a home
For you
For me

Until it disappeared
From me
From you
And now, it’s time to leave and turn to dust

Hoy, al llegar a casa he encontrado un montón de revistas de Traveler Conde Nast, Viajar, National Geographic… encima de mi cama. Cada “x” tiempo, Maite, me las regala (¡gracias Maite! 🙂 ). Ojeando una de estas en busca de algún anuncio del hotel Ohla o del Grand Hotel Central me he topado con  un nuevo hotel en Cadaqués totalmente desconocido para mi. Hoy, quería compartirlo en el blog, parece ser que el diseño ha llegado a este “pequeño pueblo de pescadores”.

HOTEL TRAMUNTANA

[ 11 habitaciones ]

 

A TRES METROS SOBRE EL CIELO

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DÍA 1

Hacía ya mucho tiempo que deseaba este momento…

Cadaqués, el mar, el pueblo y yo. Más de dos años desde la última vez que pisé esta tierra de artistas sin pensar en nada más que en el momento. Sin pensar en el trabajo, en la universidad…

El viernes pasado decidí subir de una vez por todas al paraíso. Al tener los días festivos entre semana… nadie de mi familia podía subir así que compré billete de ida y aquí estoy, plantada en la terraza del pisito.

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Es de noche, no se oye ningún coche, ni música del vecino, ni gritos, ni ambulancias… se oye la brisa del mar, las barcas como se dejan llevar por las olas, se oye el leve ruido del mástil de un velero, sus inquilinos aún están despiertos. La luz del faro brilla a lo lejos, me distrae…

Cuando quise venir a Cadaqués SOLA, no pensé que no habría ni un vecino alrededor jajaja. El pueblo esta desierto, aún no se respira ese ambiente veraniego de turistas (franceses y alemanes básicamente) arriba y abajo.

CADAQUÉS

He llegado a las 16:00 después del breve retraso del autobús, solo pisar el pueblo he ido a comprar provisiones para estos días, al llegar a casa me he cambiado de ropa; bikini y vestido, me he sentado en la terraza del bar Melitón. Bocadillo de lomo, Coca-Cola light para compensar…. Muy típico.

PLATJA GRAN

Me he metido por las callejuelas del pueblo, sorprende ver como el pueblo sigue avanzando en tu ausencia: nuevos restaurantes, remodelaciones de casas… está precioso.

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CADAQUÉS

CADAQUÉS

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Más tarde he ido a buscar los últimos rayos de sol. Demasiados niños en la playa, he aguantado una horita. A las 19:00 he vuelto a casa “xino-xano”. Bambas en los pies y ipod en mano, he empezado mi mini-ruta de footing que me ha dejado hecha polvo, ya en casita, después de una larga ducha, me esperaba un buen plato de ensalada.

Como he mencionado al comenzar… estoy en el paraíso. Si ya decía nuestro amigo Julio que “para ir al cielo, no es preciso morir”

Buenas noches Roqueros!

CASA BLAUA

CASA BLAUA

DÍA 2

Parece que hoy no tendré playita… el sol se me resiste.

Me despierto en la litera de mi hermano Xavi. Soy de las que duerme con la ventana abierta, sin persiana. Me encanta levantarme con la luz del sol. Veo el reflejo del cielo en el cristal. Hay nubes, oigo el viento que sopla fuerte pero no lo siento así que intuyo que será “vent de mar” (viento del mar). Es de ese pegajoso y húmedo que hace que te parezcas a Mary Shelley, la novia de Frankenstein.

PLAÇA DEL POBLE

Desayuno completo en la terraza: tostadas con jamón dulce, un buen café y zumo de naranja. Me cambio y bajo hasta el pueblo. Pregunto en las terrazas de la playa (Maritim y Boia) si tienen WIFI… se resisten a instalarlo…

VISTAS CADAQUÉS

Vuelvo al que parece que va a ser mi bar estos días, el Melitón. Ya sentada en la mesa, pido un te rojo.

Se esta genial. A pesar del viento, la terraza esta bien protegida y no notas apenas las rachas. Veo como un gato, más bien ÉL gato, pasea por la plaza del pueblo. Franceses, Catalanes, Alemanes, parece que estamos los mismos que ayer. Casi no hay gente en la playa, solo algunos niños tirando piedras al mar. Siempre pido te rojo y es cuando lo pruebo que recuerdo … esta asqueroso.

Hace unos minutos he hablado con Maxie por whatsapp. parece que finalmente no estaré tan sola, suerte… ya estaba empezando a aburrirme y… el aburrimiento es el peor enemigo del hombre (o casi).

Me comenta que en 30 minutos estará en  Cadaqués, acaba de coger el autobús. Me tomo con calma el te. No hay prisa.

Cuando ya me mata la impaciencia me levando y me dirijo lentamente hacia la estación de autobuses. Va a ser extraño mezclar amistades de la universidad con el pueblo de veraneo. Me hace una ilusión tremenda pasar unos días con Maxie.

Veo el bus como se acerca por las míticas curvas que protegen este paraíso. En unos segundos lo tengo delante. Max, como siempre fiel a su estilo, guapa, morena y elegante, nos fundimos en un abrazo, las dos sabemos que pasaremos dos días geniales.

Caminamos dirección casa poniéndonos al día de las novedades laborales, recordando el último día que salimos de fiesta juntas, las notas de la universidad, por fin ya se han publicado todas. Al igual que yo, ella también se da cuenta que el pueblo esta tranquilo, preparándose para la temporada alta que esta a la vuelta de la esquina.

Al llegar a casa mientras yo como, ella se prepara para ir a la playa. En media hora, ya estamos las dos recorriendo el “cami de ronda” (camino de ronda), disfrutando del buen tiempo y de las templadas temperaturas. Rodeando la costa nos entran unas ganas inmensas de bañarnos pero relamente… el tiempo no acompaña, unas nubes enormes se asoman por detrás de las montañas, toca volver a casa y mojarse un poco.

CADAQUÉS

Ya en casa, nos viciamos a frutos secos y a series de televisión: “dos hombres y medio”, “como conocí a vuestra madre”, “padre de familia”. Cenamos. Son casi las 22:00 y ha parado de llover. Nos apetece caminar y tomar algo en una terracita. Decidimos ir al Bar Boia.

Solo llegar, notamos como algunas miradas recaen sobre nosotras. Elegimos una mesa que esta en la terraza, George, el camarero nos la recomienda puesto que esta protegida del viento que aún sopla. La terraza esta tranquila excepto por dos chicos jóvenes que montan bastante alboroto, justo a nuestro lado. Sin pensárselo dos veces nos piden un cigarro, ninguna de las dos fuma, ante nuestra negativa nos piden fuego… ya vemos que no andan muy bien y nos reímos. Visto y no visto, se sientan con nosotras, nos acribillan a preguntas y Maxie y yo no paramos de reír, estos chicos de Banyoles deben ir por la décima cerveza como mínimo (más tarde nos comentan que tienen una botella de ron en la mochila… más vacía que llena).

El camarero nos pregunta si nos molestan y le comentamos que no, estamos bien. Pedimos dos cócteles fiándonos de la recomendación de George, después de terminar los cócteles caen dos más, él invita. Lleva toda la noche cuidándonos, regalándonos frutos secos y chuches. Muy atento…

BOIANIT

Pau, uno de los de Banyoles pide cigarros a todos los clientes de la terraza, sufro por si los echan. Gracias a su actitud graciosa hablamos con unos alemanes, después, con unos diseñadores de Zara muy simpáticos (van con un perro atiborrado de somníferos…). Más tarde, entre las bromas de ir al hotel  “Playa Sooooool” a ver a Ferran (el otro) y después de preguntarnos por enésima vez de dónde éramos, decidimos que ya no dan para más y les invitamos a cambiarse de mesa entre risas.

La música a subido de volumen, los clientes están cambiando, son más jóvenes, unos Belgas vienen a celebrar su victoria. Entre el ritmo comercial y el buen ambiente la gente empieza a bailar, Max y yo nos miramos sorprendidas. Las mejores noches son las improvisadas. Bailamos y reímos. Esto empieza a ser un “cachondeo padre” jajajaja

Ya son las tres y toca irse… George nos hace un precio más que especial. <<¡Me verás por aquí este verano!>> grito al salir.

De camino a casa nos encontramos ÉL gato de la plaza. Arisco, como todos los de su raza; tienen su lado salvaje.

DÍA 3

CADAQUÉS

Típico, ayer dijimos que nos levantaríamos antes de las 9:00 … al final son las 12:00 y decidimos preparar el desayuno.

Hoy el día parece que va a ser mejor. Bajamos a la playa del Ros. Está protegida del viento y la gente lo sabe. Es prácticamente la única playa llena en el pueblo.

Después de pasar unas horitas al sol, consigo bañarme. Era el objetivo y lo he cumplido. El agua esta buenísima… Cuanto tiempo que no me sumergía en el agua cristalina de Cadaqués, 2 años mínimo.

Comemos con la calma, últimamente con Max no hacemos más que hablar de temas “filosóficos”. Nos entretenemos demasiado y se nos hace tarde… toca volver.

CADAQUÉSCADAQUÉS