En búsqueda del Hogar

Estoy pasando por una temporada un poco incomoda.

Vamos a sincerarnos: cuando me mudé a Florencia, tenia que alquilar un piso “a distancia” para poder llegar y tener un lugar donde dormir, lo que no sabía, era lo complicado que es encontrar habitaciones (por no decir un apartamento) con una buena ubicación, un buen precio y que su ultima renovación no fuera de la Edad Media.

En Barcelona, tuve la oportunidad de hablar vía whatsapp, con el propietario de un piso en el que viven 8 personas, sí, has leído bien, 8 personas. Es un antiguo piso renovado, muy bien situado, con diversas habitaciones, una cocina nueva y diversos baños.

Estaba encantada con el piso, cuando lo comentaba con mis amigos no entendían como podía vivir con ocho personas pero había tenido suerte, respetaban los espacios, cuidaban la limpieza… Y yo me relajé, pensaba que podría estar bien aquí hasta que terminara de pagar el master. No puedo permitirme un alquiler mucho más caro y en Florencia los precios son astronómicos.

Ahora he vuelto a la búsqueda… necesito más espacio… menos gente.

No tengo muy claro en qué órbita divagaba yo hace 6 meses y porqué no me afectaba limpiar lo que otros dejaban u cambiar la basura y bajarla cada día viendo que el resto no movía un dedillo. Los flatmates han cambiado, pero más importante aún, yo he cambiado y más para bien que para mal, ya no me conformo con este pequeño espacio que tengo que compartir con tantas almas.

Creedme, es AGOTADOR buscar piso, y con la demanda y la bajísima y patética oferta que hay en Florencia sumándole mi bajo presupuesto… MAMMA MÍA… ¡me tiro de los pelos!

Señor dame paciencia y paz  🙏🏼

Tengo unas ganas de encontrar un espacio bonito, vacío si fuera el caso, ir llenándolo yo mes a mes, ir comprando detalles con significado: plantas, marcos bonitos con fotos de mi familia y amigos, velas que perfumen (me obsesionan los perfumes de ambiente, me relajan muchísimo). Puede que penséis que es una mariconada esto que digo pero para mi, es tan tan importante para el cuerpo y la mente estar a gusto en casa.

Visualizo…

Un espacio organizado, limpio, con luz que al llegar después del trabajo sienta que vuelvo a mi hogar y todo mi cuerpo se relaje.

Realmente, la vida, es la mejor escuela.

 

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Por fin llueve en Florencia

Redactado el 14 de Agosto

Sentada sobre baldosas antiguas en una habitación con techos altos y puertas estrechas. Vistas al Duomo y a la Sinagoga… Veo el diluvio caer por la ventana mientras suena un Damien Rice triste e indignado como rumor de fondo. Tan solo dos semanas viviendo en Florencia, el comienzo de una nueva etapa que por ahora está saliendo de forma estupendísima, ningún susto, decepción, nada ha salido mal desde que estoy aquí, siento que tengo muchos angeles de la guarda velando para que disfrute y sea feliz de mi tiempo en Italia, que encuentre mi lugar entre frescos, museos y esculturas.

Florencia… no sé como describir esta ciudad aún, la etiquetaría de tantísimas. Desde que llegué, percibí abrazos continuos, la gente es extremadamente acogedora y dulce, la gente local está enamorada de su ciudad y saben perfectamente lo afortunados que son de ser Fiorentinos, no es para menos.

Contiene tanta historia para mi aún desconocida… ganas de saberlo todo de ella.

Los primeros 5 días en Florencia fueron “extraños”, mi apartamento estaba disponible a partir del 1 de Agosto y tuve que ir antes por tema de papeles para el trabajo. Lo que pasó es que al estar la ciudad en temporada alta, los alojamientos disponibles para pasar estos primeros días… bueno, además de ser carísimos eran horribles, así que tuve que alojarme en un airbnb que al principio parecía “correcto” pero al llegar… no fue así, y tener que compartirlo con una pareja del Reino Unido; gorditos, fofitos y que se paseaban por la casa en ropa interior jajaja tenía una parte cómica “tot plegat”.

Bueno, en fin, conocí a un chef Napolitano en el restaurante justo debajo del apartamento gracias a Pina, una Italiana encantadora y con un corazón gigante que no para de presentarme a gente en Florencia. No he parado de comer pizza y pasta que he compensado con las ensaladitas antes de ir a dormir.

Después de estos maravillosos 5 días compartiendo espacio vital con lo peor de Inglaterra, me mudé al piso alquilado y dejé el restaurante Napolitano atrás, me queda un poco lejos de casa ahora.

Mi día a día solo llegar ha estado, por suerte, lleno de planes. Mis compañeros del hotel no entendían como podía estar tan liada si acababa de mudarme aquí y me preguntan: ¿pero es gente de Barcelona que ya conocías? y yo… mhh nops, la mayoría locales y después si que he conocido también a Mª Helena y a Paula. Paula es mi compañera de habitación y además de trabajar también en el mundo de la Hotelería, le gusta salir a tomar algo al estilo “Barcelonés”. Cenamos en hora española y no a las 20:00, las cenas no se cierran si no es con una copa y llegar a casa antes de las 00:00 no se contempla. *Tengo que decir que voy notando como poco a poco, nos vamos adaptando al horario Italiano y sinceramente, es más saludable 🙂

Italia entera por lo que he ido experimentando, además de ser un lugar que te conquista por el estomago… también te conquista por la vista, imágenes de postal, cada día… todos los atardeceres son mágicos estés conde estés: en el Río Arno, en Pisa, entre las estrechas calles del centro de Florencia…

PISA

Florencia

Paseo en barca por el Río Arno, Florencia